Cuenta atrás para el Mundial de Qatar: ¿cómo se adaptan los futbolistas al clima del país?

Estamos en un otoño atípico, un otoño con Mundial de fútbol, en el que el llamado ‘deporte rey’ está a punto de convertirse en el auténtico protagonista. Y es un evento deportivo atípico, una Copa del Mundo que se celebra en Qatar en estos meses de otoño para evitar las temperaturas extremas del país organizador en los meses de verano, cuando se celebra esta competición de forma habitual. Así que, mientras que en gran parte del mundo estaremos ya sacando las bufandas, en Qatar, con sus calurosas temperaturas, está a punto de comenzar a rodar el balón en la cita mundialista. Y aunque en noviembre y diciembre allí las temperaturas son algo más suaves, lo cierto es que nada tienen que ver con el bajón térmico que ya se está viviendo en gran parte del Hemisferio Norte.

Por eso, a los futbolistas les tocará adaptarse al cambio de temperatura brusco. ¿Puede llegar a afectarles? “Es fundamental que el cuerpo se adapte bien a las altas temperaturas de Qatar. Está demostrado que estas influyen en una bajada del rendimiento deportivo. El periodo mínimo de adaptación va de entre 10 a 15 días. Así lo avalan los estudios científicos que se han hecho al respecto”, nos comenta el doctor Javier Bejarano, especialista en Medicina del deporte y miembro de Top Doctors.

Regular la temperatura corporal

Por su parte, el doctor Dr. Jordi Surós Romagós, Médico especialista en Medicina y Traumatología Deportiva, director del centro médico de alto rendimiento deportivo SPORTCAT (SPORTS MEDICINE) y miembro de Top Doctors, nos explica que el cuerpo humano es homeotérmico, es decir, solo funcionamos bien si mantenemos nuestra temperatura corporal. “Las temperaturas extremas causan estrés en el organismo, cuyo funcionamiento óptimo es entre los 36 y los 37,5º. La OMS afirma que la temperatura ambiente óptima para el organismo es entre 18-24º, pues el cuerpo se puede termorregular. A partir de temperaturas superiores a los 24º podemos hablar de exceso de calor”, nos cuenta. Y apunta que hay estudios científicos que citan que la adaptación a un clima intenso de calor si se puede hacer progresiva alcanza su equilibrio a partir de las dos semanas. “En este caso, los jugadores si no tienen tiempo a aclimatarse en las primeras dos semanas su rendimiento físico, su recuperación, su riesgo de lesiones musculares, se verán aumentadas. Los equipos que vayan pasando rondas, cada vez estarán más adaptados al clima, y su organismo será más eficiente”, comenta el doctor Surós.

Y es que no podemos olvidar que el calor y la humedad influyen negativamente en el rendimiento de los deportistas si no hay un periodo de adaptación previo. “Se ha visto que las altas temperaturas y la alta humedad provocan una bajada significativa del rendimiento deportivo y de las metas a conseguir”, comenta el doctor Bejarano.

Así reacciona nuestro cuerpo frente al calor

“Cuando aumenta el calor, lo primero que pasa es que aumenta la vasodilatación de los vasos sanguíneos de la piel para que le llegue más sangre, las glándulas sudoríparas se vuelvan más activas y aumente la sudoración para que esta sangre se enfríe. En el ejercicio, los músculos necesitaran sangre, este hecho hará aumentar las pulsaciones cardíacas y la frecuencia respiratoria. Pero si el cuerpo está tratando de enfriar la piel para autoprotegerse, hará que baje el rendimiento, bajando la oxigenación muscular, aumentando el consumo energético de glucógeno y la producción de lactato, generando una mayor fatiga”, nos detalla el doctor Surós, que advierte que el tiempo de recuperación después de un esfuerzo en calor será mayor, y que la humedad dificulta la evaporación del sudor, dificultando bajar la temperatura corporal. “En resumen, los primeros días los equipos que tengan jugadores que vengan de países más calurosos tendrán un plus de rendimiento respecto a los que vengan de países más fríos”, cuenta.

Cómo realizar esa adaptación

Preguntamos a los especialistas qué estrategias tienen a su alcance los deportistas para adaptarse al clima de Qatar. “La principal es la aclimatación, es decir estar un periodo de tiempo previo al inicio de la competición para adaptarse y que el cuerpo sepa responder a esas altas temperaturas. Además, hay que establecer un plan específico individualizado de hidratación y alimentación especiales para soportar estas altas temperaturas”, nos dice el doctor Bejarano.

El doctor de SPORTCAT considera que el trabajo previo también ha debido ser importante. “La adaptación en un clima caluroso cómo Qatar es entrenar en medios calurosos. Pueden haber estado entrenando en gimnasios poco ventilados, incluso con calefacción. Haber forzado el cuerpo a menor aporte hídrico en días previos. Entrenar en saunas… A nivel hormonal, la aldosterona es la hormona responsable de regular los niveles de sodio. Esta hormona se va adaptando a medida que e va entrenando en medios calurosos, limitando la excreción de sodio desde los riñones. Así el cuerpo retendrá más sodio y retendrá más agua corporal. Los entrenamientos con calor provocan también un aumento de la hormona antidiurética (ADH), que actúa reduciendo la pérdida de agua en los riñones, mejorando la reabsorción y, por tanto, nuestra capacidad para mantener los niveles de hidratación”, dice.

La hidratación, un factor clave

Y, sin duda, mantenerse bien hidratado es fundamental. “Al sudar perdemos agua y electrolitos como el sodio y cloruros. Cuanta menos agua, menos volumen de sangre se tendrá en el cuerpo y la sangre se volverá más viscosa. Está claro que la hidratación es fundamental, pero cuando hablamos de rendimiento, lo más importante es que esta hidratación mantenga la proporcionalidad de los electrolitos que perdemos en el sudor y el ejercicio. Pues el volumen que vamos recuperando tiene que mantener la proporción de las sales que con el sudor hayamos perdido, pues si bebieran solo agua, diluirían más aún los electrolitos que haya en la sangre. Esta alteración puede comportar mareos, rampas, cansancio, desmayos…”, comenta el doctor Surós.

“La hidratación es lo más importante, sin lugar a duda. Pero no solo beber agua, sino apoyarnos en bebidas isotónicas y en sales minerales. Es importante individualizar muy bien la cantidad de sudor y de agua que pierde cada deportista, para adaptar a las necesidades de cada uno la reposición hídrica que hace falta. No todo el mundo suda igual no pierde las mismas sales minerales, por lo cual la reposición hídrica debe ser diferente en cada caso”, comenta el doctor Bejarano.

Una dieta adecuada

¿Puede ayudarnos la alimentación en esta labor de adaptación? Los expertos coinciden en que es de vital importancia alimentarse bien. “Y hacerlo con alimentos que tengan también un alto contenido en agua y en sales minerales, para evitar la deshidratación que se produce por las altas temperaturas. Hacer comidas ricas en hidratos de carbono, en súper alimentos y que no sean demasiado pesadas, para combatir el calor extremo de Qatar”, detalla el doctor Bejarano.

Hay, además, otras normas fundamentales, como remarca el doctor Surós, que no duda en destacar el papel vital del nutricionista. “Las comidas copiosas se tienen que evitar a toda costa y priorizar frutas, verduras ricas en agua y frescas. Los equipos profesionales hoy en día la figura del nutricionista es fundamental. Con una buena nutrición se puede mejorar muchísimo el rendimiento físico del atleta. Cada vez se tiende a personalizar e individualizar dicha dieta a las características individuales de cada deportista”, concluye el médico especialista en Medicina y Traumatología Deportiva.

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